¿Por qué comemos? “La respuesta sería, para satisfacer el hambre; cuándo tenemos hambre. Al disminuir la glucemia y/o glucógeno en el hígado, tenemos sensación de falta de energía, es natural, comienza después de 3 -4 horas sin comer. Es fisiológico y necesario. Y dejamos de comer cuando estamos saciados. Los alimentos ultra procesados, productos modificados por la industria, con aditivos químicos, light, 0% no producen sensación de saciedad”, la que habla es Jimena Jamardo, licenciada en Nutrición.
“La saciedad es la sensación de bienestar que aparece cuando satisfacemos el hambre. Depende de la masticación lenta, presencia de nutrientes energéticos, fibra alimentaria, secreción de leptina por células adiposas (de grasa) que informan al hipotálamo que podemos dejar de comer, porque obtuvimos la energía necesaria. ¿Qué sucede con los alimentos envasados, congelados, pre cocidos? Se basan en el estímulo del sabor universal UMAMI (sabor agradable) ya que para elaborarlos se utiliza el glutamato monosódico, aditivo potenciador del sabor, que anula la saciedad y se come hasta no dar más. Causan obesidad, diabetes tipo 2, síndrome metabólico, enfermedad cardiovascular e inflamaciones crónicas”, afirma la especialista, quien realiza además nutrición holística.
Estudiaron lo que comían en EEUU y llegaron a conclusiones importantes
Hace cinco años, un grupo de nutriólogos estudiaron lo que comían los estadounidenses y llegaron a conclusiones importantes: más de la mitad de todas las calorías que consume el estadounidense promedio procede de alimentos ultraprocesados, los cuales definen como “formulaciones industriales” que combinan grandes cantidades de azúcar, sal, aceites, grasas y otros aditivos.
Pese a que se les asocia con la obesidad, las cardiopatías, la diabetes tipo 2 y otros problemas de salud, los alimentos altamente procesados siguen siendo predominantes en la dieta de los estadounidenses. Son baratos, prácticos y están diseñados para que sepan bien. La industria de los alimentos los comercializa de manera entusiasta. Pero una cantidad cada vez mayor de científicos afirma que otra razón por la que estos alimentos se consumen tanto es porque para muchas personas no solo son apetecibles, sino adictivos, una idea que ha provocado controversia entre los investigadores.
Jimena Jamardo, licenciada en Nutrición / Web
Este ejemplo foráneo no es ajeno a nuestro país, en donde los locales de comidas rápidas abundan y los kioscos y supermercados ofrecen gran cantidad de opciones de alimentos ultraprocesados, hecho que ahora se hace más visible gracias a la ley de etiquetado frontal.
Las frituras también tienen efectos contraproducentes / Web
¿LA LLAVE A LA OBESIDAD?
La revista American Journal of Clinical Nutrition publicó recientemente un estudio en el que sostiene que los alimentos ultraprocesados podrían estar contribuyendo a comer en exceso y a la obesidad.
Esta hipótesis desató un debate entre dos de los principales expertos en el tema, Ashley Geardhardt, profesora adjunta en el Departamento de Psicología de la Universidad de Míchigan, y Johannes Hebebrand, director del Departamento de Psiquiatría, Psicosomática y Psicoterapia para Niños y Adolescentes de la Universidad de Duisburgo-Essen, en Alemania.
Gearhardt, psicóloga clínica, ayudó a desarrollar la Escala de Adicción a los Alimentos de la Universidad de Yale, que es un estudio que se emplea para determinar si una persona muestra indicios de comportamiento adictivo hacia la comida. En un estudio en el que participaron más de 500 personas, ella y sus colegas descubrieron que ciertos alimentos tenían una especial tendencia a provocar comportamientos relacionados con la alimentación “parecidos a los de las adicciones”, como compulsión intensa, pérdida del control e incapacidad de reducir su consumo a pesar de experimentar consecuencias perjudiciales y muchas ganas de dejar de comerlos.
La pizza, el chocolate, las papas fritas, las galletitas, el helado y las hamburguesas con queso estaban en el top five de la lista de alimentos adictivos.. Geardhardt ha descubierto en su investigación que estos alimentos tan procesados tienen mucho en común con las sustancias adictivas. Al igual que los cigarrillos y la cocaína, sus ingredientes se derivan de plantas presentes en la naturaleza y de alimentos a los que se les retiran los componentes que ralentizan su absorción, como la fibra, el agua y la proteína. Posteriormente, sus ingredientes más atractivos se refinan y procesan para crear productos que se absorben con rapidez dentro del torrente sanguíneo, lo cual aumenta su capacidad para activar las regiones del cerebro que regulan la sensación de gratificación, las emociones y la motivación.
Los ultraprocesados combinan grandes cantidades de azúcar, sal, aceites, grasas y aditivos
Por otra parte, Gearhardt señaló que la sal, los espesantes, los sabores artificiales y otros aditivos de los alimentos muy procesados refuerzan su seducción al mejorar algunas propiedades como la textura y la sensación que produce en la boca, lo cual se asemeja a la manera en que los cigarrillos contienen una serie de aditivos diseñados para aumentar su potencial adictivo. Por ejemplo, el mentol ayuda a enmascarar el sabor amargo de la nicotina, mientras que otro ingrediente usado en algunos cigarrillos, el cacao, dilata las vías aéreas y aumenta la absorción de la nicotina.
Según Geardhardt, un común denominador de los alimentos ultraprocesados más irresistibles es que contienen grandes cantidades de grasa y carbohidratos refinados, una combinación poderosa que pocas veces se encuentra en los alimentos de origen natural que el ser humano ha evolucionado para consumir, como frutas, vegetales, carne, nueces, miel, frijoles y semillas. Muchos alimentos que encontramos en la naturaleza son ricos en grasas o carbohidratos, pero por lo general no son altos en las dos cosas.
Hay muchos alimentos ricos que pueden hacernos mal / Web
“Las personas no presentan una respuesta conductual adictiva a los alimentos naturales que son buenos para la salud, como las fresas”, afirmó Gearhardt, quien también es directora del Laboratorio de Ciencia de la Alimentación y la Adicción y su Tratamiento en Míchigan. “El subconjunto de alimentos muy procesados está diseñado de un modo muy parecido a cómo producimos otras sustancias adictivas. Estos son los alimentos que pueden ocasionar la pérdida de control y los comportamientos compulsivos y problemáticos que se asemejan a lo que observamos con el alcohol y los cigarrillos”.
En un estudio, Gearhardt descubrió que cuando las personas reducían el consumo de alimentos muy procesados, experimentaban síntomas parecidos a la abstinencia que se observa en los drogadictos, como irritabilidad, fatiga, tristeza y compulsión. En estudios de imágenes del cerebro, otros investigadores han descubierto que las personas que a menudo consumen comida chatarra, con el tiempo pueden desarrollar tolerancia a ella, lo que hace que cada vez requieran mayores cantidades para obtener la misma satisfacción.
Estos alimentos podrían estar contribuyendo a comer en exceso y a la obesidad
Sin embargo, Hebebrand rebate la idea de que algún alimento provoque adicción. Aunque las papas fritas y la pizza pueden parecer irresistibles para algunas personas, él sostiene que no ocasionan un estado mental alterado, lo que es característico de las sustancias adictivas. Por ejemplo, señaló, fumar un cigarrillo, beber una copa de vino o recibir una dosis de heroína provocan una sensación inmediata en el cerebro que los alimentos no producen.
“Siempre sucede que con cualquier droga adictiva casi toda la gente experimenta un estado mental alterado después de consumirla”, señaló Hebebrand. “Eso indica que la sustancia está causando un efecto en nuestro sistema nervioso central. Pero todos ingerimos alimentos muy procesados y nadie siente este estado mental alterado porque la sustancia no llega directamente al cerebro”.
El etiquetado frontal intenta alertar sobre los excesos en algunos alimentos / Web
A las personas que tienen problemas para restringir su ingesta de alimentos muy procesados, Gearhardt les recomienda que lleven una bitácora de todo lo que comen para poder identificar los alimentos que ejercen una mayor atracción, es decir, los que producen una fuerte compulsión y que no se pueden dejar de comer una vez que se inicia el consumo. No se debe tener esos alimentos en casa y, en cambio, es recomendable llenar el refrigerador y la despensa con otras alternativas que les gusten y sean más saludables, señaló.
“Con el fin de poder transitar mejor un entorno alimentario muy desafiante, es importante asegurarte de proporcionarle a tu cuerpo alimentos nutritivos y muy poco procesados que te gusten con regularidad”, comentó Gearhardt.
¿QUE CAMBIÓ A PARTIR DEL ETIQUETADO FRONTAL?
Tambien vinculado a este tema, podemos observar el trabajo de la consultora privada ShopApp, que se propuso monitorear cómo está impactando en el consumo la aparición de productos con sellos en las góndolas y para ello entrevistó a 1.000 consumidores argentinos, entre el 14 y el 17 de febrero de 2023.
El informe publicado recientemente mostró que, a pesar de que la Ley de Etiquetado ya se ve en las góndolas, todavía hay 3 de cada 10 argentinos que no la conoce ni escuchó hablar de ella. Sin embargo, a fines de 2021 el conocimiento alcanzaba al 64% de los encuestados, por lo que se ve un incremento en el último año.
A su vez, aunque sólo el 28% de los consumidores encuestados declara conocer bastante o mucho sobre la ley, el acuerdo es muy alto: 8 de cada 10 están de acuerdo con ella; la mayoría alega que ayudará a conocer mejor lo que comemos y otra parte alega que obligará a las empresas a vender alimentos más sanos.
Algunos snacks envasados tienen mucha sal agregada / Web
Se observó, también, que las mujeres, los mayores de 30 años y los niveles socioeconómico (NSE) medios-altos, suelen ser más filosos con la percepción de cuán saludable son las categorías (cereales, yogures, pan lactal, gaseosas con azúcar, snacks salados y golosinas). Y como lo son, suelen tener actitudes más extremas frente a los sellos: son más propensos a abandonar marcas por otras con menos sellos, o a abandonar categorías.
En contraste, los hombres, mayores de 50 y NSE medios-bajos suelen ser más blandos en las percepciones sobre la saludabilidad, y en consecuencia más propensos a hacer caso omiso a los sellos de los productos y a seguir consumiendo con el placer como foco.
❑.- Mantenga a mano bocadillos saludables: Tener bocadillos saludables y portátiles disponibles puede facilitar la elección de opciones saludables sobre alimentos ultraprocesados cuando tiene prisa.
❑.- Cambie los granos refinados por granos integrales: Intente cambiar los granos refinados como el arroz blanco, la pasta y el pan por opciones integrales como el arroz integral y la pasta, el pan y las tortillas de grano entero.
❑.- Sea creativo en la cocina: Intente recrear sus alimentos procesados favoritos en casa con ingredientes más saludables. Esto le da control total sobre lo que está comiendo y le permite experimentar con nuevos ingredientes.
❑.- Beba más agua: Las bebidas azucaradas como los refrescos, el té dulce, el jugo de frutas y las bebidas deportivas son altas en azúcar y calorías pero bajas en nutrientes esenciales. Intente reemplazar estas bebidas con agua para reducir su consumo de alimentos ultraprocesados.
SUSCRIBITE a esta promo especial